Las prisas no son buenas consejeras nunca, ni que decir tiene que a la hora de visitar una ciudad la rapidez nos va a quitar la tranquilidad, el encanto, la magia del lugar en el que estamos. No obstante si se sabe planificar con antelación una hoja de ruta con los sitios que queremos contemplar, ya sean monumentos, plazas, edificios o museos un dÃa puede dar mucho de sà para disfrutar de una ciudad por muy grande que sea, como por ejemplo Moscú.
Empezar con una vista panorámica de esta ciudad imponente desde el mirador de Vorobiovi Gori, si vale el sÃmil, puede ser un buen primer plato para empezar.
A continuación pasear por la Plaza Roja, con sus 73.000 metros cuadrados de superficie configuran el sÃmbolo de Moscú. En la Plaza Roja está la Catedral de San Basilio, maravilla arquitectónica, es un edificio de obligada visita en todo viaje a Moscú.
Imagen: livingviajes
Después de la Plaza Roja, visitar el Kremlin completarÃa esta dupla perfecta. Fue residencia de los zares y actualmente es la sede oficial del Presidente de la Federación Rusa. Su conjunto arquitectónico está formado por tres catedrales, la de la Asunción, la de la Anunciación, y la de San Miguel.
Mirador Vorobiovi Gori, la Plaza Roja, el Kremlin, y para finalizar nuestro único dÃa en Moscú, qué mejor que recorrer su calle más importante, la arteria principal de la capital moscovita, la calle Tverskaya, auténtico centro social de Moscú y una de las calles más caras del mundo puede ser un buen postre para finalizar.

