Si queremos conocer como vivían los grandes zares de Rusia, es una muy buena idea trasladarnos hasta la hacienda Kolomenskoye, a orillas del río Moscova.

Imagen Sergeyrod

Junto al poblado del que toma el nombre, la hacienda. es una joya arquitectónica, un conjunto coronado por la Iglesia de la Ascensión que es el modelo repetido posteriormente en muchas de las características construcciones rusas. El techo piramidal de la iglesia es casi un ícono del país, y por ello está declarada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La iglesia, fue la primera estructura de piedra blanca construida para celebrar el nacimiento del heredero al trono, el futuro Iván el terrible. Conocida como la “Columna Blanca”, es uno de los hitos arquitectónicos que marcaron la ruptura con la tradición bizantina.

Todo el conjunto, fue utilizado como la residencia de cada soberano, especialmente durante la temporada estival, y aunque no se conserva en su estado original (algunos de los sucesivos palacios fueron derrumbados) se conservan muchas construcciones de gran valor histórico, en total, unos 20 monumentos que invitan a un paseo entre jardines y sitios de interés. Afortunadamente, se encuentra en reconstrucción un modelo a escala del antiguo palacio de madera que sin dudas revivirá parte del esplendor desaparecido.

Existe en la hacienda de Kolomenskoye, un museo de arquitectura en madera que refleja el método constructivo más utilizado en la Rusia Antigua, con un material que al mismo tiempo, por su vulnerabilidad ante los incendios, ha sido responsable de la desaparición de gran parte de los monumentos antiguos del país. Sitio ideal para una escapada desde Moscú, Kolomenskoye es un espacio visitado tanto por locales como turistas, que gustan de disfrutar de paseos al aire libre entre las escarpadas orillas del río (si el tiempo lo permite) y sobre todo conocer parte de los lugares que marcaron la historia del país.

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